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RELAJACIÓN INTENSIVA

Un curso para mentes inquietas

¿De qué va la Relajación Intensiva?

De aprender a relajarse. De la manera más sencilla posible. 

Especialmente para mentes inquietas y personas que les cuesta parar.

Curso autoplicable

  • 8 módulos
  • Acceso directo (y para siempre) en plataforma intuitiva donde accedes al contenido. A tu ritmo
  • Módulos de aprendizaje progresivo.
  • Lecciones accesibles y agradables. Contenido directo, sin paja y con ilustraciones para acompañarte.
  • Audios para la práctica.

  • Mi apoyo personalizado durante todo el proceso

¿Tienes tú la mente inquieta?

Si estás aquí es porque quieres aprender a relajarte. 

Y quizá te cuesta (aunque quieras) relajarte profundamente.

O quizá ves como el estrés y la ansiedad ya están impactando en tu salud de maneras que te afectan profundamente.

Quizá tienes una mente inquieta que parece que se resiste a la relajación.

¿Como funcionan las mentes inquietas?

A veces la mente se siente constantemente agitada, llena de pensamientos, preguntas y preocupaciones.

Quizá entra en bucle, hasta generar la rumia cognitiva, enroscando los mismos pensamientos.

Perfeccionismo y obsesión con hacer las cosas de manera impecable. O miedo a hacerlas mal y entonces, procrastinar o evitar.

La mente inquieta está implicada también en otras tareas:

Se pueden sentir emociones desagradables como rabia, tristeza, frustración, desesperanza.

También en el cuerpo puedes encontrarte con sensaciones desagradables como tensión muscular, sudoración, dolor de cabeza, palpitaciones o incluso problemas gastrointestinales.

Las dificultades para respirar, temblores o miedo abrumador pueden llegar a sentirse como bloqueo o colapso.

Y más allá de lo físico quizá la experiencia de ansiedad está relacionada con preguntas profundas sobre el propósito de la vida, la muerte o el significado de la existencia.

La búsqueda constante de preguntas y/o respuestas puede abrumar.

Estas son algunas de las formas en la que el estrés y ansiedad pueden entorpecer la vida de una persona. 

Hay muchas otras vivencias, ya que no todas las personas funcionan del mismo modo así que las expresiones ante el estrés, nerviosismo o intranquilidad vital pueden ser muy variadas.

Buscas algo sólido y sientes la necesidad de aprender a cuidarte y priorizar tu salud y bienestar, pero ¿cómo puedes hacerlo en medio de una vida tan ocupada?

No hace falta que tengas algún espacio ni tiempo especial para aprender.

Ni tampoco hace falta tener un trastorno o problema grave para querer relajarte.

¿Qué pasa si te digo que existen esas técnicas sencillas que buscas?

Prácticas que podrás realizar donde tu quieras, cuando quieras y ver como funciona.

Y si no te gusta, no pasa nada. 

 

Imagina tener acceso a técnicas de relajación
asumibles y directas.

¿Qué pierdes por provar?

En este curso aprenderás:

Aceptarte tal como eres.

Autocompasión sin reproches ni resignación.

Afrontar emociones desagradables
Ejercicios prácticos para lidiar con la frustración, rabia, tristeza y otras asperezas.

Aplicación de técnicas para tus rumias y pensamientos molestos.

Técnicas de relajación fáciles de aplicar.
3 procesos guiados para la relajación Intensiva

Es posible que en el pasado hayas explorado técnicas de relajación o métodos como la meditación o el mindfulness, pero quizás te has dado cuenta de que no se ajustan a tu estilo de vida o simplemente no te han proporcionado los resultados que anhelas.

¡Y eso está bien!

Porque, como bien sabes, no todos los zapatos son universales, ¿verdad?

No todos los métodos funcionan para todas las personas.

¿Quiere decir eso que debes renunciar a la posibilidad de una mente tranquila?

Para nada, Relajación Intensiva puede ser tu opción.

También te puede ayudar si:

  • Los dolores de cabeza, las noches de insomnio o los problemas gastrointestinales que se han convertido en visitantes frecuentes en tu vida, y sabes que son señales de alarma que el estrés ha levantado en tu cuerpo.
  • La irritabilidad es tu compañera. A veces sientes que saltas a la mínima provocación o incluso rompes a llorar sin saber por qué.
  • Te resulta difícil liberarte del trabajo o las responsabilidades, incluso cuando sabes que necesitas un respiro. Ese deseo de desconectar choca con tus deberes diarios.
  • Lidiar con emociones desagradables como la frustración, la culpa o la insatisfacción es una lucha constante. Tu mente parece estar en una montaña rusa emocional.
  • La sensación de calma es un recuerdo lejano. Ya ni te acuerdas de lo que es sentirte verdaderamente en paz contigo mismo y con el mundo.
  • Anhelas desesperadamente encontrar un equilibrio entre tus responsabilidades y tus deseos, para poder disfrutar de un bienestar completo.
  • Quieres sentir que diriges tu vida, pero el estrés parece ser el que lleva la batuta.