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TRAUMA

Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y más

La vivencia de experiencias traumáticas: Trauma (con T) y trauma (con t)​

 

La vivencia de experiencias traumáticas no afecta a todas las personas por igual; las consecuencias pueden variar en intensidad según la interacción de diferentes circunstancias presentes en el entorno y en el interior de la persona.

Cuando reflexionamos sobre situaciones traumáticas, a menudo visualizamos catástrofes naturales como tsunamis o incendios , así como también actos de terrorismo, guerras, asaltos violentos o incluso accidentes devastadores. 

Estas son las experiencias que podríamos denominar como «trauma con T mayúscula», caracterizadas por su impacto emocional abrumador, capaces de superar la capacidad de nuestro sistema adaptativo de información. Lo especialmente remarcable de estas experiencias es que está en peligro nuestra integridad física y por tanto hay peligro incluso de muerte.

Después de estas experiencias, se puede desencadenar trastorno de estrés postraumático (TEPT) y otras problemáticas graves en la salud integral de la persona.

Existen también otras experiencias que pueden resultar igualmente traumáticas, aunque de una manera menos evidente. 

Estas heridas emocionales pueden manifestarse en situaciones de humillación pública, rechazo, fracaso, pérdida de seres queridos, percibir abandono o ignorancia. desprotección, humillación, cambio de roles en la familia, etc.  

Estas son las situaciones que podríamos clasificar como «trauma con t minúscula».

Aunque las experiencias traumáticas no representen un peligro inminente para la vida, pueden dejar heridas profundas, especialmente cuando se experimentan durante las etapas tempranas de la vida, momentos en los cuales nuestro sistema nervioso está particularmente sensible a las influencias externas.

En ocasiones, la persona que atraviesa estas experiencias puede no ser plenamente consciente de haberlas vivido, debido a un fenómeno disociativo en el cual la mente oculta la experiencia a la conciencia. 

De hecho, hay personas que admiten tener lagunas en su memoria o incluso períodos completos de sus vidas en blanco, que parecen haber sido borrados de su recuerdo consciente.

La magnitud de las causas del trauma no determina la calidad del daño que éste produce. 

Puede ser tan dañino un «Trauma» como un «trauma«, porque sus efectos dependerán de cada persona, de su historia y entorno afectivo, del momento en que se haya producido y de su reiteración a lo largo del tiempo. 

Consecuencias psicológicas de las experiencias traumáticas

El trauma, no importa su origen, afecta de tal manera la salud, la seguridad y el bienestar de la persona, que ésta puede llegar a desarrollar creencias falsas y destructivas de sí misma y del mundo.

Trastorno por Estrés Postraumático: Reexperimentación, evitación y disociación

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) se caracteriza por una serie de síntomas persistentes, que incluyen la reexperimentación del evento traumático, evitación de situaciones relacionadas con el trauma, alteraciones negativas en el estado de ánimo y la cognición y reactividad aumentada, que se manifiesta como irritabilidad, problemas para concentrarse, hipervigilancia y respuestas exageradas de sobresalto. 

Para ser diagnosticado con TEPT, estos síntomas deben persistir durante más de un mes y causar malestar significativo o deterioro en el funcionamiento social, laboral u otras áreas importantes de la vida de la persona. 

A continuación explico más en profundidad las características del TEPT:

Reexperimentación del trauma

La reexperimentación del trauma puede manifestarse a través de flashbacks, pesadillas y pensamientos intrusivos relacionados con el evento traumático.

Los flashbacks, descritos como episodios vívidos y perturbadores durante los cuales la persona siente como si estuviera reviviendo el trauma, son una de las manifestaciones más conocidas de la reexperimentación del trauma. Estos episodios pueden ser tan intensos que se tengan dificultades para distinguir entre el pasado y el presente, lo que puede resultar en una sensación abrumadora de indefensión y desesperación. En ocasiones los flashbacks pueden ser desencadenados por una serie de estímulos, como olores, sonidos o situaciones que recuerdan al evento traumático original.

Las pesadillas son otra forma común de reexperimentación. En ellas se suelen reproducir escenas del evento traumático de manera vívida y realista, causando angustia y malestar durante el sueño y también al despertar. Además de interrumpir el sueño y causar fatiga, las pesadillas pueden contribuir a un ciclo de reexperimentación del trauma, perpetuando el miedo y la ansiedad relacionados con el evento traumático.

Los pensamientos intrusivos, definidos como pensamientos no deseados y persistentes relacionados con el trauma, pueden surgir en cualquier momento, interrumpiendo la concentración y el funcionamiento cotidiano de la persona.

La reexperimentación del trauma produce una sensación de peligro y amenaza que puede ser profundamente perturbadora y debilitante.

El trauma psicológico no solo se manifiesta a través de la reexperimentación del evento traumático, sino también a través de mecanismos de afrontamiento como la evitación y la disociación.

Evitación del trauma

La evitación del trauma es un mecanismo de afrontamiento común. Esto puede manifestarse de diversas maneras, como evitar situaciones, lugares o personas que recuerdan el evento traumático, así como evitar hablar o pensar en el trauma en sí mismo, provocando cierto alivio a corto plazo. La evitación puede ser un intento de la mente de protegerse del dolor y la angustia asociados con el trauma.

La evitación del trauma puede implicar también la limitación en actividades y relaciones sociales y afectivas, en un esfuerzo por evitar cualquier cosa que pueda desencadenar recuerdos dolorosos del evento traumático. Esto puede resultar en aislamiento y una disminución en el funcionamiento general.

Disociación como defensa ante el trauma

La disociación implica una desconexión temporal de la realidad o de una misma como una forma de protegerse del trauma. Este fenómeno puede manifestarse de diferentes maneras, desde una sensación de estar «fuera de cuerpo» hasta una falta de conexión emocional con las experiencias o recuerdos traumáticos.

La disociación puede ser una respuesta adaptativa a experiencias abrumadoras de trauma, permitiendo separarse emocionalmente de las sensaciones dolorosas y las amenazas percibidas. Sin embargo, a largo plazo, la disociación puede dificultar la capacidad de la persona para procesar y recuperarse del trauma, perpetuando la sensación de desconexión y alienación.

Según investigaciones, la disociación puede ocurrir como resultado de una activación del sistema nervioso autónomo en respuesta al trauma. Esto puede resultar en una sensación de entumecimiento emocional o una falta de sensación de estar presente en el momento actual.

 

La reexperimentación, la evitación y la disociación son formas habituales de respuesta al trauma, que pueden tener consecuencias significativas en la salud mental y emocional.

Fobias, obsesiones, adicciones, etc

La exposición a situaciones traumáticas no solo puede desencadenar en Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT), sino que también aumenta el riesgo de sufrir otros problemas asociados.

Por ejemplo, síntomas depresivos tales como: sentimientos de desesperanza, falta de interés en actividades previamente placenteras y pensamientos o acciones suicidas.

Se pueden dar trastornos de la alimentación, como un mecanismo para controlar emociones abrumadoras o como un medio para distraer el malestar emocional.

Pueden encontrarse también trastornos obsesivosfóbicos y adicciones

Gabor Maté, ofrece una perspectiva profunda sobre la relación entre el  (TEPT) y otros trastornos asociados, particularmente la adicción. El trauma, según Maté, puede dejar una profunda sensación de vacío y desconexión emocional en las personas, creando un «hambre» insaciable de alivio emocional y físico. Este vacío emocional puede llevar a las personas a buscar formas de evasión y autocompasión a través del consumo de drogas y alcohol.

Bessel van der Kolk, psiquiatra y experto en el estudio del trauma, ha investigado ampliamente sobre cómo los eventos traumáticos impactan en el cerebro y el cuerpo. Su obra «El cuerpo lleva la cuenta» es considerada un referente en el campo de la psicoterapia del trauma. Van der Kolk resalta la importancia de abordar no solo los aspectos psicológicos, sino también los físicos del trauma, y propone diversas modalidades terapéuticas, como el EMDR, para facilitar la recuperación. 

Estos y otros autores contribuyen de manera significativa a la comprensión del trauma a través de enfoques terapéuticos valiosos para facilitar su recuperación.

Su trabajo continúa siendo una referencia fundamental en el campo de la psicología del trauma y es fundamental para el desarrollo de intervenciones efectivas para personas que han experimentado situaciones traumáticas.

Reparación del trauma: psicoterapia y EMDR.

La psicología va profundizado en la comprensión del trauma, reconociendo su naturaleza multidimensional y su profundo efecto en el bienestar integral de la persona. 

A través de intervención específicas, se puede conseguir abordar el trauma desde sus raíces, permitiendo sanar y reconstruir la vida.

La terapia centrada en el trauma com el EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing / Desensibilización y Reprocesamiento mediante Movimientos Oculares) se enfoca en desentrañar las complejas interconexiones entre los eventos traumáticos pasados y los síntomas actuales, brindando un espacio seguro para procesar y integrar las emociones dolorosas que acompañan al trauma.

La sanación del trauma no es un proceso lineal ni rápido. 

Requiere tiempo, paciencia y un profundo compromiso. Con las intervenciones terapéuticas apropiadas, es posible encontrar un camino hacia la recuperación.

Al abordar el trauma  podemos liberarnos del peso del pasado y abrirnos a nuevas posibilidades de crecimiento y transformación.

La comprensión del trauma nos invita a adoptar una perspectiva más amplia sobre la experiencia humana. Nos recuerda que todos llevamos nuestras propias cargas, nuestras propias heridas invisibles.

Recuerda, estoy aquí para acompañarte.

Anna Campos Tomàs. 

info@annacampos.com

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Textos inspirados a partir de :

  • Descripción de los síntomas con las referencias del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM – Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) DSM-V. 
  • Formación recibida en EMDR. 

Asociación EMDR España

Instituto Español de EMDR 

  • Libros y artículos leídos. Por ejemplo:

Van der Kolk, B. (2020). El cuerpo lleva la cuenta: Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma. Eleftheria.

Maté, G. (2011). When the body says no: The cost of hidden stress. Vintage Canada.

Recopilación de artículos sobre la eficacia del EMDR