¿Cómo podemos cambiar?

Una de las cosas más interesantes de la psicología humana es la capacidad de cambio

Pero claro, conceptualizar el cambio es un poco complicado. Para esto, puede ser de ayuda visitar algunos de los modelos o teorías explicativas. Uno de mis preferidos es el modelo transteórico de la rueda de cambio de Prochaska y Clemente.

Los modelos sirven para describir, explicar y predecir un fenómeno o hecho. En el ámbito de la psicología y la psicoterapia hay una complejidad de modelos bastante seria. Por esto durante la práctica hay que ir seleccionando y adaptando aquellos que son de mayor utilidad. 

Este modelo describe las diferentes fases por las que todas las personas pasamos en relación con procesos de cambio.

Lo que más me llama la atención sobre este modelo es el hecho de que sea transteórico o tridimensional, en el sentido de que proporciona una concepción global y al mismo tiempo diferenciada del cambio en las conductas.

De esta manera se integra lo que los mismos autores denominan como procesos, niveles y estadios de cambio.

En algunos lugares aparece como teoría o modelo y en otros como rueda.

Personalmente me gusta más concebirlo como “rueda del cambio” ya que pone énfasis en la circularidad de la teoría.

En la práctica implica que el proceso de cambio puede tener retrocesos, repeticiones o incluso, dinámicas que generan una tendencia en “espiral o bucle”.

Esta teoría se origina en los estudios que Prochaska y Diclemente hicieron en relación a las conductas de adicción a drogas en 1982.

Desde entonces, este modelo tiene mucha evidencia empírica en relación a su capacidad descriptiva, explicativa y predictiva de las conductas adictivas.

El modelo funciona más allá de las conductas adictivas a sustancias exógenas (tabaquismo, alcoholismo, drogodependencia …).

Se ha descubierto que las etapas que describieron, con los procesos correspondientes en cada una de ellas, se dan en todas las situaciones donde una persona pretende realizar algún cambio, ya sea para resolver una problemática o bien para mejorar en su calidad de vida.

Cuando una persona solicita iniciar un proceso psicoterapéutico se podrá ubicar en una u otra fase.

A partir de aquí, las acciones o técnicas que se empleen irán en una u otra dirección.

La psicoterapia transitará entre las diferentes etapas o fases hasta llegar a la última, donde el cambio se habrá consolidado y el proceso podrá finalizar.

 

 

Los estadios representan la dimensión evolutiva del modelo y son cinco: precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento.

Se podría dar otra fase que sería el “cambio definitivo” de la conducta o, en caso contrario, la recaída, que implica volver a empezar el proceso.

A continuación se describen brevemente estos cinco estadios:

Precontemplación

La persona no tiene conciencia del problema. Su entorno sí se da cuenta que tiene algún problema e intentan hacerle ver la necesidad del cambio. Es posible que progresivamente se vaya generando más conciencia pero no se hace ninguna acción para lograr el cambio de conducta.

Contemplación

En esta fase la persona ya identifica la situación problemática y el hecho de que sería óptimo de cambiarla. Sin embargo, hay cierta resistencia al cambio. Es como un “quiero pero no quiero”.

A veces esta resistencia se debe a una falta de confianza en las propias habilidades o al miedo a la novedad que podría representar el cambio.

 

Determinación

En este punto la persona ya ha inclinado la balanza hacia el cambio, por lo que ya está convencida de la necesidad de hacer el cambio. Todavía hay algunas dudas especialmente sobre el “cómo” hacer este cambio en la práctica, pero en un plano más teórico el convencimiento de hacer el cambio está presente de manera firme.

Acción

Tras la determinación aparece la predisposición a movilizarse y emprender acciones concretas para que el cambio se produzca.

Mantenimiento

Una vez el cambio o cambios se produzcan, se tienen que asentar, afianzar, consolidar, para que tengan consistencia y durabilidad a lo largo del tiempo.

En esta fase es clave planificar estrategias para tener recursos a fin de evitar recaídas.

 

Una vez leídas las descripciones de cada fase quizá puedes ver cómo en diferentes situaciones se puede aplicar este modelo.

Puedes aprovechar la información para cuestionarte:

¿En qué punto estás respecto algo que deseas cambiar?

Si deseas dejar tu opinión, compartir alguna duda o idea, puedes dejar un comentario o contactar conmigo.

Por último, te dejo algunos artículos para ampliar la información y conocer las aplicaciones del modelo en diferentes ámbitos.

 

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Prochaska, J. O., DiClemente, C., & Norcross, J. C. (1994). Cómo cambia la gente: Aplicaciones en los comportamientos adictivos. RET: revista de toxicomanías, (1), 3-14. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5528547

Calvo Sagardoy, R., Alba Fernández, V., Serván García, I., & Pelaz, S. (2001). Procesos de cambio y factores de resistencia en trastornos de la alimentación según el modelo trasteórico de Prochaska y Diclemente. Clínica y Salud, 12(2). https://www.redalyc.org/pdf/1806/180618308005.pdf

Zamora, R., Muñoz-Cobos, F., Burgos Varo, M. L., Carrasco Rodríguez, A., Martín Carretero, M. L., Ortega Fraile, I., Río Ruiz, J., & Villalobos Bravo, M. (2012). Modelo de estadios de cambio: compatibilidad con relatos biográficos de mujeres que sufren violencia doméstica. Anales de Psicología / Annals of Psychology, 28(3), 805–822. https://doi.org/10.6018/analesps.28.3.156081

Diez, P. S., Ferrer, I. C., Pellicer, M. C. L., Muñoz, C. P., & Catalá, C. A. (2001). Motivación al cambio y perfil psicosocial del jugador patológico que demanda tratamiento: estudio multicéntrico. Papeles del psicólogo, (78), 50-53. https://www.redalyc.org/pdf/778/77807810.pdf

 

 

 

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